Las Muchachas            
    Seydi und Wendy forman parte del equipo de fútbol femenino del Proyecto Compartir.   En el club Motagua Femenino juegan las otras dos muchachas, Cristel y Kenia.

   
 
Wendy (Delantera, Compartir)

La joven Wendy tiene 15 años. Sentada en la cama y con su sobrina sobre sus rodillas nos relata historias importantes de su vida. Es delantera y goleadora en el equipo Compartir, un proyecto social que trabaja en los barrios pobres de Tegucigalpa.
"Con Motagua, estamos en la Universidad, estamos jugando bien. Pero allí una chava me estaba haciendo burlas. Yo la dejaba por allí. Pero después me enoje. Fuimos a pelear. Pero allí nos apartaron y allí nos dimos la mano, nos hablamos. Ahí quedamos bien."
 
Cristel (Medio Campo, Motagua)

Cristel, de 19 años de edad, comenzó a jugar fútbol a la edad de 13 años y reflexiona sobre los primeros pasos del fútbol femenino federado en Honduras y sus encuentros con los otros equipos. Ella juega en el medio campo del Motagua femenino.
„Bueno para nosotras es nuevo ver que una persona o una chava se enoja así tanto. Entonces siempre tratamos de mantenernos así en diestancia de ellas, no decirles nada, no hacer comentarios – nada.”

 
 
Seydi (Portera, Compartir)

Ella con su 18 años, recibió ya algunos goles en estos partidos contra el Motagua como portera en la meta del Compartir. Además resultó lesionada varias veces en otros partidos, sobre todo cuando jugaron contra equipos “bien serios”.
"Me caen bien, me gustan como son. No me parecen antipáticas. Es un buen equipo y juegan limpio. Casi no me golpearon en el juego."

 
Kenia(Defensa Marcadora, Motagua)

Kenia con sus 18 años está consciente del papel especial que juega su equipo en la liga del fútbol femenino federado. Ella es defensa marcadora en el club Motagua Femenino y recibió gran cantidad de golpes en los diferentes duelos que la produjeron numerosos moretes sobre su piel.
"Yo sentía que, que los equipos a nosotras, el equipo en si de nosotras, Motagua, lo veían como el equipo ‘ay que las muchachitas, las niñitas’, que, no sé, creídas, algo así... Pero ellas tomaban el juego más en serio. Por eso era que yo lo veía diferente pues o sea y ellas nos veían diferente a nosotras también. Entonces no sé, daban miedo."